La otra crítica de cine
Blog de crítica cinematográfica
martes, 5 de marzo de 2019
jueves, 30 de agosto de 2018
The Handmai's Tale
The Handmaid's Tale en IMDB
Para quienes tengan dudas sobre la credibilidad de la serie de televisión, El Cuento de la criada ('The Handmai's Tale') y su relación con la realidad actual, solo tiene que leer el artículo "La otra cara de comprar bebés y alquilar úteros" de la periodista Ana Bernal-Triviño, publicado en el blog "Publico.es" de este 29 de agosto.
El cuento de la criada, emitida por Antena 3 este año, está basada en la novela The Handmaid's Tale, publicada en 1985 en plena era Reagan, por la poetisa, novelista, crítica literaria, profesora y activista política canadiense, Margaret Atwood, por la que ganó los premios, Arthur C. Clarke y Governor General's Award en 1985.
Los que han visto la serie saben que se trata de una narración de ciencia ficción distópica y una de las más importantes novelas de la escritora, en la que destaca la crítica social y el tratamiento de la mujer, como temas recurrentes en sus obras.
La novela está ambientada en una utopía negativa que anuncia un futuro totalitario en una ficticia República de Gilead, organizada con un jerárquico fanatismo religioso con nuevas castas grupadas en clases que determinan lo que se puede y lo que se debe hacer.
Esta sociedad distópica está anclada en un fundamentalismo religioso que protege los valores tradicionales y la familia a través de un teocentrismo falocéntrico. Por eso sus mujeres siguen un destino bíblico que normaliza la violación sistemática de las menos pudientes, debido al bajo nivel de fertilidad de su población, mientras que los homosexuales son eliminados para proteger el futuro de la Humanidad. (Ver OBJETIVOTV).
Desde el éxito de la fecundación in vitro en 1978, que representó el nacimiento del primer bebé probeta de la historia, Louise Brown, en la ciudad inglesa de Oldham, se produjo el impulso a las actuales técnicas de reproducción asistida, que configuró el cambio a la gestación subrogada como una esperanza para parejas que llegaban a la vejez sin poder formar una familia de descendencia sanguínea propia.
Este nuevo avance científico, explica la visionaria novela de la escritora canadiense Margaret Atwood, quie fue capaz con esta novela, ya en los años ochenta, de adelantarse a lo que vendría después, alertando sobre las implicaciones éticas y morales de lo que en ese momento se vislumbraba como una práctica que acabaría normalizándose, invadiendo los cuerpos y las vidas de las mujeres más pobres o vulnerables.
En efecto, como si de una predicción se tratara, actualmente existen países en los que la gestación subrogada es legal con variaciones en sus respectivas legislaciones. Y aunque el vientre de alquiler es legal únicamente en aquellos países en los que existe una ley que permite expresamente esta práctica reproductiva, a lo largo de los años se ha desarrollado todo un gran negocio entorno a esta práctica.
En USA (uno de los países más caros), se puede contratar un vientre de alquiler en muchos estados, también en Rusia, en Ucrania, Grecia, Georgia, Portugal, México y Canadá. Sin embargo, en España aunque cualquier contrato de gestación por sustitución está considerado nulo de pleno derecho, el sector privado constituye uno de los principales mercados reproductivos de Europa y supone una parte destacable del PIB, cosa que ha llevado a las partes interesadas a reclamar una regulación que no puede darse porque es ilegal.
En este contexto de normalización y de debate moral internacional ante una práctica que mercantiliza los procesos y materiales biológicos, no es de extrañar que las productoras de TV se sientan interesadas por llevar a las pantallas domésticas un tipo de novela feminista de atmósfera claustrofóbica que pone el foco de atención en el inexorable destino que, llegado el siglo XXI vuelve a cosificar a la mujer.
Así, nos encontramos con esta serie de TV estadounidense, creada por Bruce Miller, basada, como decimos en la visionaria novela de Atwood, estrenada en 2017 que va ya por la tercera temporada. En España fue estrenada en HBO y posteriormente la ha emitido en abierto en 2018.
Desde el punto de vista cinematográfico, The handmaid's tale, es un producto audiovisual impecable, un producto muy cuidado con un espectacular e impactante diseño de producción, capaz de crear una inquietante atmósfera de represión que recae sobre todo en la mujer.
El uso del flashback, como en la novela, sitúa la narración en el pasado a través de las imágenes mentales sin transición de la protagonista, uniendo pasado y presente en una misma línea narrativa para provocar la relación causa efecto y revelar la durísima situación de sometimiento que viven mujeres inteligentes que se vieron forzadas a pasar de vivir en libertad, al brutal sometimiento y a la resignación si quieren conservar sus vidas.
La magnífica posición de la cámara, la rica escenografía de interiores, los simbólicos exteriores, la estudiada iluminación barroca y el metafórico vestuario femenino, inspirado en la pintura del puritanismo americano del siglo XVII, reelaborado y actualizado con las más modernas técnicas del diseño y la fotografía, consiguen generar un sentimiento de amenaza constante.
Los insólitos planos cenitales y aberrantes de las criadas agrupadas formando filas y círculos, vestidas con túnicas de un rojo ensordecedor y cofias gigantes que limitan su visión y las obliga a caminar torpemente sobre la nieve y en silencio, las cosifica y metaforiza la sangre sacrificial, configurando un audiovisual plenamente posmoderno.
Estamos pues ante una serie que explicita crudamente las consecuencias de la dominación androcéntrica sobre la mujer para advertirlas, para que no bajen la guardia ante el avance conservador y patriarcal o según se mire y ante el desarrollo de la gestación subrogada, para hacernos pensar, si las mujeres no viven ya en ese sistema de pensamiento cosificador.
Etiquetas:
SERIES DE TELEVISIÓN
Ubicación:
Valencia, España
lunes, 27 de agosto de 2018
Las interpretaciones son magníficas, sobre todo las de Amy
Adams y Patricia Clarkson, geniales y creíbles en un discurso
que en principio pudiera parecer misógino, debido a la imposibilidad de
encontrar una buena mujer en su oscura trama, ya que la periodista Gillian Flynn parece haber
recurrido al manual diagnóstico de enfermedades mentales (DSMIV) para caracterizar a
las protagonistas con amenazantes trastornos mentales.
Así, la neurótica madre Adora Crellin (Patricia Clarkson) padece
el abominable síndrome de Munchausen por poderes, mientras que su hija Camille Preaker (Amy Adams) padece un trastorno límite de la personalidad (TLP) que
la induce a autolesionarse. El resto de personajes femeninos, como las
inquietantes compañeras de colegio de la protagonista convertidas en madres tradicionales, la alcoholizada amiga Jackie O’Neill (Elizabeth Perkins) o las
rebeldes putillas adolescentes que forman parte del inquietante paisaje del pueblo natal de Camille. Mientras que los personajes masculinos se presentan sin fisuras. El varonil y atrayente detective Richard Willis (Chris Messina) y el paternal
jefe Bill Vickery (Matt Craven) todo ponderación
Sin embargo, pese a lo que pueda parecer, estamos ante un discurso feminista con el que la propia escritora busca equiparar en maldad a ambos sexos y contrarrestar así el estereotipo según el cual, la mujer no pueden hacer el
mal. Siguiendo la novela, la serie trata de mostrar, como ya hicieran cineastas como Luc Besson, que las mujeres, aunque con medios diferentes, también
hacen el mal.
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